Reflujo gastroesofágico y como evitarlo

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El reflujo gastroesofágico, es algo que casi todos habremos sufrido en algún momento. Durante el día, a veces queda en una molestia pasajera que acaba por irse; pero al dormir… puede convertirse en una pesadilla.
Y es que, más allá de la sensación de quemazón en el esófago cuando sube el ácido, puede provocar verdaderos problemas si te pilla en mitad de la noche. Y lo digo por experiencia, ya que varias veces me he despertado con la sensación de ahogarme causada por este problema.

Pero ¿Qué es el reflujo?

Quizá no lo hayas sufrido, o quizá si y no sabías cómo se llamaba. Así que para salir de dudas, te diré que el reflujo es lo que sucede cuando los ácidos del estómago, suben por el esófago, llegando a veces hasta la boca incluso. La causa de los mismos, suele ser que el esfínter esofágico (la «válvula» que cierra la entrada al estómago) se abre durante la digestión por algún motivo.

Lo más habitual es que hayamos tomado algo (Una comida, bebida, medicamento…) que cause una pérdida de tono de este esfínter, o que hayamos comido en exceso. Aunque este mal también puede verse agravado por el estrés y/o el sobrepeso.

El reflujo en los bebés

En los niños pequeños, al estar su sistema digestivo aun en formación, a veces sucede que también sufren de reflujo. Esta situación puede ser peligrosa, ya que, al no tener control total de su cuerpo pueden producirse atragantamientos.
Al no poder hablar aún, son los padres quienes tienen que valorar la posibilidad de que su hijo sufra de reflujos; algunos de los síntomas son los siguientes:

  • Arqueo de la espalda: El bebé echa la cabeza hacia atrás, durante o después de las comidas.
  • Cólicos: Un llanto que dura varias horas al día sin causa aparente.
  • Toses.
  • Arcadas o problemas al tragar.
  • Irritabilidad, especialmente después de comer.
  • Comer poco o negarse a comer.
  • Pérdida de peso o poco aumento del mismo.
  • Problemas para respirar.
  • Vómitos fuertes o habituales.
    En esta web, se trata con más profundidad el tema del reflujo en bebés.

Maneras de evitar el reflujo nocturno

Así pues, una vez conocemos al enemigo, ¡Es hora de combatirlo!
Lo principal para no sufrir este problema, es evitar las comidas pesadas antes de dormir, así como reducir el consumo de tabaco y alcohol. Aunque también es recomendable perder peso, ya que, aunque sea solo un par de kilos, parece que ayuda a atajar la situación. Pero claro, si por la causa que sea no podemos optar a estos remedios, o necesitamos una solución más inmediata, hay algunas cosas que podemos hacer.

La primera opción sería elevar el cabecero de la cama aunque sea apenas unos centímetros. Para esto valdría con poner algunos tacos o libros bajo las patas superiores, ya que si nos limitamos a usar más almohadas, lo único que lograremos será inclinar el cuello. Con esto logramos que el estómago quede ligeramente por debajo del tronco al acostarnos. Lo cual evita en gran medida los problemas de este tipo.
La siguiente opción, aunque está es para casos leves, es dormir sobre el lado izquierdo. Ya que si nos fijamos en la posición del esfínter esofágico (marcado en rojo):

estómago y esófago - ParaDormir.biz

Veremos que tumbados en esa posición, favorecemos que los ácidos estomacales permanezcan alejados del mismo. Favoreciendo que no se debilite o irrite.

Por último, podemos recurrir a otras soluciones más comerciales. Como por ejemplo los somieres articulados y los cojines en cuña. Además, existen modelos específicos de cojines anti reflujo para bebés. Con lo cual nos encontramos ante una buena solución para este tipo de problemas. Aunque es cierto que algunos de los precios son bastante elevados.

Cojines anti-reflujo para bebés

Cojines en cuña para adultos

Somieres articulados

Así que ya sabéis, estas son las principales tácticas que os proponemos de combatir al maldito refuljo gastroesofágico. Aplicadlas con sabiduría para ganarle la batalla a este terrible enemigo.

Y como siempre, gracias por leernos.
Un saludo y que el buen dormir os acompañe.

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